Falsos mitos sobre la comunidad sorda

La sociedad tiende a tener una determinada consideración hacia la comunidad sorda que no siempre se corresponde con la realidad. Existen numerosas leyendas sobre la gente sorda o con problemas de audición que lo único que hacen es crear y alentar una imagen falsa sobre ellas y sobre sus capacidades. La ignorancia a veces es demasiado atrevida y realmente así se hace mucho daño a una parte de la sociedad que ya suele estar bastante castigada. Por tanto, lo mejor que le puede ocurrir a estas personas con algún tipo de deficiencia auditiva es que se desmientan esos bulos o falsos mitos sobre la comunidad sorda.


Cuidado del oído

Artículos del Blog del Centro Auditivo Estaire

Falsas ideas sobre los sordos

Se deben aclarar esos conceptos e ideas erróneas o equívocas por el bien de la comunidad sorda. Estos son algunos de los bulos o falsos mitos sobre estas personas más extendidos entre la sociedad, con su correspondiente explicación que ayudará a entender mejor los motivos.


Los sordos no son sordomudos

La idea preconcebida de que una persona sorda no pueda hablar resulta errónea. Una persona sorda sí puede expresarse. ¿Cómo? Al margen de la que puede recurrir a la lengua de signos o a la lengua escrita, también tiene la habilidad de habla oral, solo que ésta puede variar en función de cada persona.


La comunidad sorda no debe usar las manos para comunicarse

Esto es un error común. Los sordos pueden llegar a utilizar las manos para la comunicación, sí; pero si lo hacen es únicamente porque de ese modo se sienten más cómodos a la hora de expresarse. Siempre dependerá del grado de sordera de cada individuo y cada persona puede optar por hacerlo o no, pero desde luego que solo es un apoyo y una acción prescindible para la comunicación.


No hace falta gritar

Cuando hables con una persona sorda, no es necesario que eleves el tono de voz; no por ello te va a entender mejor. Dicha situación de diferenciación social se puede hacer manifiesta claramente ante el resto de personas que estén en los alrededores de una conversación. Entonces, ¿qué se debe hacer? Lo ideal es hablar con un tono de voz normal, no taparse la boca, no realizar aspavientos, comunicarse de frente y, sobre todo, vocalizar y pronunciar las palabras con mucha claridad.


No toda la gente sorda sabe leer los labios

La lectura labial es una habilidad que se adquiere y que hay que desarrollar tras mucho tiempo y dedicación. Ser sordo no implica saber leer los labios de manera automática. Bien es cierto que, dada la necesidad, una persona sorda es más propensa a la lectura labial que otra persona que no se vea inmersa en tal situación; no obstante, debe someterse a un proceso de aprendizaje. Además, las condiciones de cada conversación pueden alterar notablemente la comprensión de la lectura labial: por ejemplo la falta de luz en el entorno, la velocidad de dicción del hablante, la mala vocalización de la persona a la que se lee... Por lo que, aunque se sepa leer los labios, no siempre es posible.


No toda la gente sorda sabe comunicarme mediante lengua de signos

Efectivamente, no toda la gente sorda conoce la lengua de signos; pero la mayoría sí que se comunica mediante ella. En función del grado de sordera, cada individuo se verá con mayor o menor necesidad de aprenderla, ya que ésta ofrece la posibilidad de mantener una conversación completa, efectiva e instantánea con otro usuario de la lengua de signos. Conocerla no es una obligación, pero las repercusiones que tiene a nivel social o psicológico son enormes. No obstante, para llegar a un nivel de comunicación decente, hace falta un proceso de aprendizaje y, sobre todo, mucha voluntad para hacerlo. Por ello, aunque la lengua de signos esté muy extendida entre la comunidad sorda, no la usa el 100% de la gente sorda.


No existe una lengua de signos universal

No, no existe una lengua de signos universal ni estandarizada. De hecho, cada país tiene su propia lengua. Algunos países en los que existe cooficialidad de lenguas pueden contar con alguna más para cada idioma. Este es el caso de España, donde actualmente hay una lengua de signos española y una lengua de signos catalana.

Hace unos años se intentó estandarizar una lengua de signos universal que recibió el nombre de Gestuno (Gest, de gesture=gesto en inglés, y UNO por las siglas de la Organización de las Naciones Unidas también en inglés), pero fracasó por diversos motivos. Para entenderlo mejor, se tiende a explicarse con el símil de las lenguas habladas, ¿por qué no existe una lengua hablada universal? También se ha intentado, pero no se ha podido conseguir.