Profesiones que perjudican tus oídos

Los oídos son una zona muy sensible del cuerpo humano. Si no se cuidan como es debido se pueden llegar a producir infecciones, enfermedades e incluso la pérdida de la audición de manera parcial o de manera total; es decir, la sordera. Los hábitos del día a día tienden a marcar el devenir de nuestros oídos; si se cuidan, se velará por una salud auditiva envidiable. En cambio, si no se miman, es muy posible que surjan problemas en los oídos.


Cuidado del oído

Artículos del Blog del Centro Auditivo Estaire

Hábitos en el entorno laboral

Entre los hábitos del día a día que pueden marcan el futuro de la audición, uno de los más importantes es el que está relacionado con el entorno laboral. Si estimamos una media de 8 horas de trabajo diarias, ese cálculo corresponde a que dedicamos al empleo un tercio de las horas de un día; en otras palabras, el papel que cumple el lugar y las condiciones acústicas en las que trabajamos son vitales.

Existen algunos empleos más vulnerables que otros porque sus trabajadores desempeñan su labor en sitios con gran contaminación acústica. He aquí un listado con algunas profesiones que, dadas sus condiciones, pueden exponer a los oídos a un riesgo muy alto para salud.


Músicos

Los músicos exponen sus oídos a un volumen muy elevado, el nivel de decibelios puede variar mucho en función del tipo de instrumento y del tipo de música, pero el riesgo nunca está exento. Los ensayos son una parte esencial para poder desempeñar el trabajo de los músicos y garantizar la calidad del mismo, pero también implica un sometimiento acústico elevado y continuo para los oídos. Además, cuando los músicos actúan en un concierto, las condiciones del local o de la sala de conciertos suelen implicar que el nivel de decibelios sea mucho mayor, e incluso superior al que recomienda la Organización Mundial de la Salud.


Operario de pista de aterrizaje en un aeropuerto

Los aviones no solamente generan ruido cuando despegan y cuando aterrizan. El mero hecho de tener el motor encendido implica un nivel de decibelios elevado y muy nocivo para todos aquellos que estén cerca de este medio de transporte aéreo. A esto habría que añadirle el ruido de los motores del resto de vehículos autorizados y terrestres que circulan sobre la pista de aterrizaje, como por ejemplo los coches de policía, los autobuses para el traslado desde la terminal hasta el avión (o viceversa) o las carretillas para la carga y descarga del equipaje.


Obreros

El ruido continuo de las obras que producen las grúas y los diversos instrumentos de trabajo suelen generar unas condiciones acústicas bastante molestas para los oídos. Hay diversos elementos que pueden provocar esta situación, como por ejemplo los motores de las grúas o excavadoras o el constante martilleo. Pero, especialmente, las taladradoras. La taladradoras generan un ruido a un nivel de decibelios tan elevado que resulta muy dañino para los oídos. Además, el hecho de tener que estar muy cerca para manipular este instrumento, no ayuda en absoluto a velar por la salud de los oídos.


Agentes de tráfico

Los agentes de tráfico exponen su audición a un nivel de decibelios demasiado alto, por tanto sus oídos sufren las consecuencias de esta situación. El ruido de cientos de motores circulando a solo unos metros de distancia, junto con los cláxones y las sirenas de ambulancias, camiones de bomberos y coches de policías crea un clima muy hostil para los oídos y para la audición.


Camareros de discoteca y bares de copas

En función del tipo de bar, los camareros pueden exponer sus oídos a situaciones nocivas para la salud acústica. En el caso de los camareros que trabajan en una discoteca o en un bar de copas nocturno, la situación se agrava. ¿Por qué? El volumen de la música suele ser bastante elevado, lo cual también obliga a subir el tono de la voz para establecer la comunicación entre camareros y clientes.


Cazadores

Los cazadores desempeñan su labor con escopetas. Cada vez que se disparan se produce un sonido seco, pero también muy elevado. Además hay que tener en cuenta que, dada la posición de sujeción del arma, ésta siempre va a estar muy cerca de los oídos de la persona que la dispare. Es decir, que al estar tan cerca de los oídos, el disparo de una escopeta es aún peor para la audición. Para amortiguar este ruido existen unos protectores para cazadores.


Desempeñar cualquiera de estos trabajos supone, sin duda alguna, un riesgo elevado para la salud de los oídos. A pesar de que se tomen una serie de medidas preventivas, como el uso de tapones especiales para los oídos o de cascos de protección auditiva, el aislamiento acústico nunca es total. Como consecuencia, con este tipo de profesiones aumentan las probabilidades de padecer algún tipo de problema como los que se han mencionado al inicio del artículo. Y, en definitiva, el riesgo de sordera y de daño a los oídos es mucho mayor que con cualquier otro empleo.