Tipos de Pruebas Auditivas

Las Pruebas Auditivas sirven para hacer un diagnóstico auditivo y permiten detectar si se padece alguna enfermedad o deficiencia auditiva y son una parte clave para mejorar nuestra Salud Auditiva. Sirven para saber con exactitud el grado de alcance de una sordera, lo cual ayuda a prevenirla o a ponerle freno lo antes posible.

Te lo contamos en este artículo.


Enfermedades del oído

Artículos del Blog del Centro Auditivo Estaire

La importancia de las Pruebas Auditivas

Es muy recomendable que toda la población se someta a diversas pruebas auditivas de manera habitual con el objetivo de prevenir, detectar y curar en el caso de que fuera necesario.

Pero esta sugerencia es mucho más intensa en diversos casos, como por ejemplo las personas mayores de 55 años (puesto que a más edad, más propenso se es a perder gradualmente la audición), quienes tengan antecedentes familiares directos y aquellos que padezcan de hipertensión, de diabetes o de colesterol. Los factores de riesgo influyen en la probabilidad de padecer una deficiencia auditiva, pero dichos peligros se pueden minimizar gracias a las pruebas auditivas.


Tipos de Pruebas Auditivas

Las pruebas auditivas se deben realizar de manera periódica y con una frecuencia de 6 meses. Las pruebas auditivas a las que cada paciente se puede someter son muy variadas y diversas, cada una sirve para valorar un aspecto concreto relacionado con la audición. Pero he aquí un listado con algunas de las pruebas auditivas más comunes:


Audiometría

La Audiometría es una de las pruebas auditivas más habituales en cualquier centro de audición especializado. El objetivo de dichas pruebas auditivas consiste en evaluar el sistema auditivo del interesado. Se realiza en cada uno de los dos oídos del paciente, puesto que ambos no tienen por qué tener las mismas condiciones ni percibir los mismos sonidos. El proceso se lleva a cabo midiendo la cantidad de vibraciones que el oído puede percibir basándose en diversas bandas de espectro audible; es decir, sonidos graves o agudos, sonidos con más decibelios o con menos... El resultado final de la audiometría determina la capacidad auditiva.


Videotoscopia

La Videotoscopia es una de las pruebas auditivas más exhaustivas que se pueden llevar a cabo. Permite evaluar con detalle el interior del oído. Esto se realiza gracias a un instrumento médico llamado videotoscopio, que es una cámara con luz y lupa, que muestra en un monitor el conducto auditivo externo y la membrana timpánica del paciente. Además de visualizarlo, se puede aumentar la imagen, lo cual ayuda a realizar un diagnóstico exhaustivo del oído y no requiere preparación ninguna para la persona que se somete a esta prueba. En las pruebas auditivas que se llevan a cabo con el videotoscopio hay que procurar no tocar las pareces del conducto auditivo externo.


Timpanometría

La Timpanometría no es una prueba de audición como tal, sino que sirve para valorar el estado del oído medio. Los resultados que se extraigan de estas pruebas se evaluarán de manera conjunta con una audiometría, para obtener así unas conclusiones más concretas. Las timpanometrías delimitan y diferencian entre la pérdida auditiva sensorial y la pérdida de escucha conductiva, pero además resultan de gran utilidad a la hora de determinar una inflación del oído. Al mismo tiempo, estas pruebas auditivas son muy positivas para considerar cualquier aspecto relacionado con el tímpano, pero también del martillo, el yunque y el estribo.


Impedanciometría

La Impedanciometría es una de las pruebas auditivas que sirven para valorar todo lo que concierne al oído medio. Por ejemplo, la integridad de la caja timpánica, la presión a la que está sometido oído medio, el correcto funcionamiento de la trompa de Eustaquio, la movilidad de la membrana timpánica, el estado de los 3 huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo).


Logoaudiometría

Las Logoaudimetrías son pruebas auditivas para delimitar la capacidad de comprensión del paciente. No es lo mismo comprender que entender, porque muchas veces se oye algo pero no se sabe bien qué se ha dicho. Cuando se emiten sonidos a un nivel de decibelios muy bajo, la persona que se somete a dicho examen debe ser capaz de comprender un mínimo de dichos sonidos prácticamente inaudibles. El mínimo que se establece en estas pruebas auditivas para que se pueda considerar saludable es cuando el paciente comprende el 50% de los sonidos a un volumen de entre 10 y 15 decibelios. Si es capaz de comprender la mitad o más, habrá superado la prueba; pero de lo contrario, si no es capaz de llegar a ese mínimo, entonces puede que el problema auditivo sea grave y hay que llevar a cabo otras pruebas más exhaustivas para delimitar el alcance de la deficiencia auditiva.

Por tanto, tanto si crees que puedes estar sufriendo alguna deficiencia auditiva como si no, debes someterte a este tipo de pruebas auditivas de manera regular. Si cumples alguno de los factores de riesgo que hemos enumerado antes tienes más motivos para hacerlo. Ten en cuenta que más vale prevenir que curar y, además, que el resultado que el especialista saque en claro de tus pruebas auditivas podrá repercutir de manera positiva en tu día a día.